• Lira

Laura, 20 años. Universitaria.

" Tenía 14 años y entré a cursar 9º grado a un colegio nuevo. Hice amigos, me parché en el colegio y conocí a los profesores. Cuando ví al profesor de filosofía me fleché tanto que decía : "No! es que ése es el hombre que yo quiero!. Se llamaba Roberto.

Al año siguiente, en 10º, él comenzó a dar clase en mi grupo. Apenas pasaron 4 meses y el profesor nos dijo que para Agosto él no iba a estar más en el colegio; o sea, luego de entrar de vacaciones no lo iba a ver más.

Siempre pensaba que el día en que me fuera a graduar le iba a decir al profesor que me gustaba. Cuando hizo el anuncio yo para mis adentros pensé: ¡Tengo que adelantar planes!.

Empecé a influir de cierta forma en el asunto para estar con él, realmente lo deseaba!.

En ése momento él tenía 30 años y yo 15.

Empecé a buscar la forma de hablar con él más seguido, así que le comenté que tenía un video el cual podría servir para trabajar el tema de la siguiente clase a lo que él me respondió que claro! que se lo enviara. Se lo envié por Facebook; me escribió que muchas gracias y al rato me empezó a preguntar que cómo estaba, etc. Yo pensaba como que "Mmm, jajaj eso está raro" pero igualmente aproveché la situación para seguir el juego. Luego de hablar un buen rato, él me contó que se iba del colegio porque le había salido un trabajo en Necoclí en un colegio público y que era mucho mejor para él. Continuamos hablando los días siguientes; en el colegio nos saludábamos muy normal, pero yo siempre trataba de estar pendiente de dónde estaba él, le pedía películas prestadas, libros, interrumpía clases suyas; pues yo era la representante del grupo y así aprovechaba para sacar excusas con tal de estar cerca de él.

Justamente por ése tiempo me estaba leyendo Lolita y me sentía súper identificada con todo lo que estaba viviendo y sintiendo, justamente en plena pubertad!. Sentía que era una fantasía la cual se estaba haciendo realidad.

Cuando salimos a vacaciones de mitad de año y al día siguiente le escribí al profesor; le dije que iba a salir a caminar con mi perrita y que iba a pasar cerca a su casa, pues todos los alumnos sabían donde vivía él y obviamente yo no me quedaba atrás!. Le escribí que si quería pasaba y lo saludaba; él me dijo que de una!, que pasara.

Llegué a su casa a eso de las 10 a.m. con mi perrita, obviamente; y me quedé en su casa como hasta las 10 p.m., nos quedamos hablando bobadas, jugando video juegos, comiendo, tomando cerveza ( A esa edad yo ya hacía muchas cosas, siempre me he considerado precoz para algunos temas). Se sentía muy extraño porque era la primera vez que compartía con él sin estar en el colegio y a parte porque estaba enamorada de él desde hace más de un año, era como si se me estuviera cumpliendo un sueño.

De ése sábado que yo fuí, él se iba en mes y medio. Yo aproveché lo que más pude para acercarme a él en ésas vacaciones. A las dos semanas nos estábamos besando y a la tercera ya nos estábamos comiendo; todo fué súper apasionado, él tampoco lo creía. Estar con una alumna suya que era 15 años menor era también para él una fantasía que jamás pensó que podía llevarse a cabo. A parte de que nos comíamos súper rico, nos fuimos enamorando. Me decía cosas súper tiernas y era especial. Cuando llegó el día que se iba fué muy duro porque Necoclí está a 9 horas; era muy lejos! Aún así dijimos que no seríamos novios, pero que continuaríamos viéndonos cada vez que pudiéramos.

Así cada dos o tres semanas él venía a visitarme a Medellín y en esas transcurrió todo un año. Aunque en Octubre de ése año dejamos de hablar puesto que veíamos que las cosas no estaban funcionando.

Pasaron dos meses y el me escribió:

-"No puedo dejar de pensar en tí, necesitamos vernos de nuevo".

De una revivió la llama; aunque la llama para mí no había muerto, sólo que yo era realista y sabía que todo era muy complicado. De hecho yo tenía un "noviecito" en el colegio el cual mandé a mierd*, pues a mí quien me movía el piso era el profesor.

Ese mismo mes nos volvimos a ver, en ésta ocasión Roberto me pidió que fuéramos novios. Yo sin pensarlo le dije que sí; pero había un problema, tenía que contarle a mi mamá que era novia de un hombre 15 años mayor y no siendo suficiente, alguien que fué mi profesor!.

Ella siempre ha sabido que yo soy medio loca, y con los hombres súper madura. Le conté y ahí mismo me dijo:

- " No me gusta ese hombre!, está muy grande para usted! Un profesor que se come una estudiante, qué falta de profesionalismo!. Lo voy a demandar!.

En ése instante entraron todos mis sentidos en alerta y empecé a argumentar mis razones, a explicarle que había sido yo quien lo había buscado. Le dije: " siendo muy sería con lo que le iba a decir; yo realmente lo quiero y él me quiere; y sé que es muy raro pero aún así yo quiero estar con él". El silencio imperó en la conversación hasta que ella viéndome muy seriamente me dijo: -" Tráigalo a la casa yo lo analizo".


Él fué a la casa y se comportó súper bien, le dijo a mi mamá que de verdad me quería.

Luego de que él se fué hablé con mi mamá y ella lo aprobó.

Cada mes nos veíamos, pues él seguía trabajando en Necoclí, hasta que lo empezaron a amenazar los "paracos" puesto que él era muy hippie y allá todos los niños deben tener la cabeza rapada como si fueran soldados, a parte las ideas suyas chocaban con las de los padres de los estudiantes porque muchos tenían papás paramilitares, así que le tocó venirse a Medellín. Ése tiempo que él estuvo viviendo aquí yo me quedaba durmiendo hasta una semana completa en su casa; luego le salió un trabajo en Cocorná y se fué a vivir allá, pero nos podíamos ver más seguido , así que venía en moto a verme. De esa forma pasaron dos años. Él estuvo en mis grados, vivimos muchas cosas lindas, duramos en total 3 años; hasta que terminamos.

Cuando terminamos yo ya estaba en la universidad, entré a estudiar antropología.

Él empezó a comportarse conmigo como un papá. Roberto había estudiado filosofía en la universidad de Caldas, en su época el era un "drogo", "punkero", "groncheto"; entonces pues como él ya había vivido sus cosas me empezó a cuestionar que porqué me quedaba hasta tan tarde en la "U"?, porqué salía tanto con mis amigos?, (pues obviamente cuando entré a la universidad me "chirrié" de una!). Yo empecé a decirle que no actuara como si fuera mi "cucho", pues él no era mi papá!.

Él intento relajarse pero la verdad no pudo.

Un día fuí a un concierto con un amigo de la "U", y yo andaba peleando con Roberto; él me había dicho que cuando saliera del concierto habláramos.

Llegué al teatro donde era el concierto y veo que va entrando Roberto de la nada y se sentó atrás de nosotros; esperando haber qué pasaba. Habiendo acabado el concierto él me estaba esperando afuera, entonces yo salí con mi amigo y Roberto me agarró súper fuerte la cara y empezó a besarme de forma muy brusca sin yo querer, entonces yo lo empujé y le dije: -" Qué te pasa! Respétame!.

Mi amigo se asustó porque no sabía quién era el "man" y se fué; yo salí corriendo detrás de mi amigo a pedirle disculpas.

Me fuí con Roberto a mi casa y estando en la entrada le dije que las cosas no iban más. que hasta ahí llegaban, pues me había faltado el respeto. Él se puso a llorar, me rogó mucho tiempo, me contó muchas historias de violencia que le tocó vivir en la infancia como para que yo sintiera lástima de él y aceptara que volviéramos.

Le dije que muy chévere que se hubiese abierto de esa forma conmigo, pero a ese punto yo ya no quería nada más".



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