• Lira

Juan, 24 años. Antropólogo.

" Todo comenzó hace año y medio. Nos conocimos por redes sociales. Yo comencé a a hablarle porque me atrajo mucho fisicamente y el enganche fué inmediato! De esas cosas que uno dice ¡Hp me encoñé!. Hablamos una semana seguida sin parar. Él vivía en Monterrey- Mexico y yo en Colombia. Después de hablar casi dos semanas le dije que qué le parecía si viajaba a Mexico para conocerlo. No dudé; él muy emocionado dijo que de una! Yo empecé a buscar vuelos y todo para ir.

Los días que íbamos a vernos él iba a estar en Cancún; así que compré mi vuelo para llegar allá. Él estuvo en vacaciones un par de semanas y mermó la conversación. Así que yo decidí empezar a armar mi plan B porque de todas formas yo viajaba. Unos días antes de la fecha de mi viaje ( ya no hablábamos), le dije que no había problema, que yo buscaba un hotel y que no tenía que ir a recogerme en el aeropuerto; él dijo" ¡pues cómo!". En fin; hizo un drama. Yo armé mi plan en caso de que algo sucediera. Viajé.!.

Cuando llegué a el aeropuerto tuve la primera sorpresa!; no podía ir a recogerme. Tomé un taxi y llegué a su casa. Él unos días antes me había comentado que estaba viviendo con un compañero de trabajo, lo cual me pareció muy normal. Él me recibió muy bien, nos presentamos y todo bien por el estilo. Ya empezaba a caer la noche, y él me mostró mi cuarto y yo vi también cuál era el cuarto del compañero con el que vivía; lo que no sabía era dónde iba a dormir él. Luego veo que entra al cuarto de su compañero y yo quedé un poco confundido; así que les pregunté: " ustedes dos van a dormir en el otro cuarto?" a lo que ellos respondieron: " ah!, sí". Durante esos días en Cancún estaba haciendo demasiado calor a pesar de que estaban en temporada de tifones; no podía dormir. Me desperté como a media noche, salgo de la habitación, la puerta del otro cuarto está medio abierta y veo que sale el chico por el que fuí a México al baño, y veo que en la otra habitación su "roomi" se estaba quitando un condón. Me sentí súper incómodo. Quería que me tragara la tierra!. Ni siquiera podía sentir rabia, era sólo que me sentía muy incómodo. Luego no pude seguir durmiendo, pensaba en qué estaba haciendo en ése lugar, con mi vida; en fin...

En la mañana siguiente fuimos a desayunar. No aguanté las ganas y le pregunté:

-"Qué estoy haciendo aquí?

- Nos estamos conociendo...

- Pero veo que tienes algo con tu roomi.

- Ah si! es que él y yo somos "folli-amigos"

las cosas en ese instante quedaron así, puse eso a parte y traté de no amargarme el rato. Al medió día me dan la noticia de que la familia del otro chico ( el cual siempre me cayó muy bien) venían a visitarlo e iban a quedarse en el apartamento, el cual sólo tenía dos habitaciones.

El chico que fui a conocer me dijo que buscáramos un hotel para quedarnos los dos allá. Yo hice la tarea juicioso, busqué el hotel, y más tarde hablando todos el chico me dijo que si quería fuera al hotel que él me alcanzaba allá porque tenía que ir a recoger la familia de su roomi y llevarlos a cenar. En ese instante les sugerí ( ya con mi ego herido) "Si quieren yo me voy para Bacalá". El chico dijo: "oh si, qué buena idea". Ahí sentí el balde de agua fría, sentía que estaba temblando. No me hirió que se haya comido a el otro man; si no el sentimiento de persona no deseada, no grata. Así que activé mi plan B.

Yo empaqué mis cosas, me fuí a la terminal y antes pasé por un puesto de comida y compré unas quesadillas. Mientras comía lloraba, no podía creer lo que me estaba pasando. Esas quesadillas eran mi única compañía en ése instante de sozobra y de impotencia. Me subí al bus, todas las ventanas tenían las cortinas cerradas y estaba lloviendo demasiado. Fué la escena más novelera de mi vida; ni mandada a hacer para María la del barrio. Iba en ese bus hablando con una amiga y contándole todo lo que me había pasado. No podía creerlo!. Lloré todo el camino. Era lo más parecido al amor que me había permitido sentir por alguien. Viajé a otro país , hice esfuerzos para ir y pasa todo esto!.

Cuando llegué a Bacalá me sentí como en un retiro espiritual. Decidí tomarlo así. Estuve allí 4 días los cuales los tomé para mí; me desconecté de las redes y simplemente disfruté. Esos días que estuve en México no hablé o estuve con alguien más en plan de algo. Y así culminé mi viaje. Claro que cuando llegué a Medellín nuevamente se me alborotaron las hormonas".










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